Little Blue

GANDIA | ESPAÑA | 2014

Desde hace un par de años, el royo Food Truck está muy de moda en todas las ciudades cosmopolitas que se precien. Pero la primera vez que oí hablar de ellas, me pareció que me hablaban en chino.

Fue mi hermana la culpable de esta aventura tan divertida y de la que tantos y buenos recuerdos guardo. Había comprado una caravana de segunda mano, que podría haber aparecido en una película de Tarantino y nadie se hubiera extrañado. Daba un poco de miedo, la verdad.

¿El proyecto? Transformar la caravana en todo un Food Truck, pero diferente, cuco, divertido, vamos con mi estilo… ¿El reto? Lo necesitaban listo y equipado en solo una semana…

No había tiempo que perder. Reunión de urgencia del equipo al completo de ANA PASTOR PROYECTOS. Lo cambiamos todo. Desde la instalación eléctrica y de agua (para adecuarla a un lugar de comida rápida), hasta el color de la pintura. Colocamos toldos para que nuestros clientes no pasaran calor mientras esperaban una gastronomía perfecta basada en nuestra dieta Mediterránea. Pusimos papeles en techo y paredes para darle ese toque chic y actual pero sin olvidar nunca los orígenes de la caravana.

Fue muy divertido, pero un poco estresante porque fuimos contra-reloj todos los días. Y quien está un poco familiarizado con el mundillo de la decoración y el interiorismo sabe que cuando más prisa tienes, más cosas pueden salir mal… pero como bien dice el refranero castellano, “vísteme despacio, porque tengo prisa”.

El resultado, una Food Truck divertida, con una funcionalidad perfecta para trabajar y con mucha ilusión por comenzar a crear su propia road movie.

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