La Taska Restaurante

VILLALONGA | ESPAÑA | 2016

Cuándo te hablan de una tasca, ¿qué se te viene a la mente? Pues supongo que lo mismo que a mí. Un lugar dejado de la mano de Dios, que vio tiempos mejores pero que ahora da pena verlo. Esto es lo que me encontré en el local de mis clientes cuando fui a verlo.


La primera reunión fue primordial para entender lo que los propietarios necesitaban, les gustaba y querían. Yo como siempre, les hice cambiar alguna que otra idea para enriquecer el proyecto y llevármelo, poco a poco, a mi terreno. No fue difícil, ya os lo digo.

Partíamos de un local que necesitaba de una reforma integral para dale ese aire actual y desenfadado que los propietarios me pedían. Para ello, el ladrillo antiguo era una carga y lo querían cubrir, pero ahí me opuse yo, al tomarlo como hilo conductor de todo el concepto creativo, para mantener ese ambiente vintage del encanto de esas tascas de antes.


Dejamos también los azulejos y el patio interior, toda una delicia en el centro de Villalonga para degustar los platos de Edgar, un cocinero de primera que sorprende a los sentidos con sus platos de comida fusión. Muy recomendable…

Paredes con ese acabado encalado en blanco tan típico de las tascas más auténticas para darle luminosidad y estética retro, cubiertas de todo tipo de “cachivaches” curiosos y divertidos que no solo le proporcionan color al espacio sino que lo visten transformándolo en un lugar cómodo y atractivo donde disfrutar de la mejor gastronomía de la zona.


Y como no, mi fetiche favorito, el tejido en forma de cojines de colores para separar espacios, y convertir cada ambiente en un rincón diferente y especial. Y además, un toque gamberro: cojines de tela vaquera… Toque macarra donde los haya, y que tanto éxito tienen entre los clientes, por su estética y por su comodidad… Y es que, todos llevamos un macarra en el interior, ¿no crees?

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